El mundo de la tecnología ha modificado muchos hábitos de trabajo. Hasta el punto de que tú te pones a hablar con tus padres o si tienes la suerte de tener abuelos, y la verdad es que van a flipar. Es cierto que echas la mirada atrás y muchos derechos han ido en aumento. Aunque también es cierto que con la llegada de las nuevas tecnologías ahora mismo estamos mucho más controlados.
Y es aquí donde surge la figura del registro de jornada. O lo que es lo mismo, un sistema que permite llevar un control de las horas de trabajo de los empleados.
El objetivo principal no es otro que garantizar el cumplimiento de la normativa laboral en cuanto a jornada, descansos y horas extraordinarias. Pero también prevenir abusos y mejorar la transparencia entre empleador y trabajador. Por lo tanto, en este aspecto no hay discusión, todos salen ganando. Pero es cierto que como suele pasar siempre, quien hizo la ley hizo la trampa, y muchas veces nos encontramos que es perjudicial para el empleado.
El registro de jornada se hizo obligatorio en España el 12 de mayo de 2019, tras la publicación del Real Decreto-ley 8/2019, de 8 de marzo, de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada de trabajo. Una medida que fue muy polémica en su día y que hoy todavía sigue coleando.
En este caso, como nos advierten desde Kairos Hr, las empresas deben registrar diariamente el horario de entrada y salida de cada trabajador. Además, el registro debe conservarse durante 4 años y debe estar a disposición de los trabajadores, sus representantes legales y la Inspección de Trabajo.
Esta empresa nos asegura que tanto los empleados como los responsables o supervisores, tienen acceso a la creación de las solicitudes de vacaciones y de permisos. Todos ellos, incluso las bajas IT se visualizan en el planificador de ausencias, permitiendo controlar la ausencia de personal por centro de trabajo y por departamento, para ayudar a tomar la decisión de aceptar o rechazar las solicitudes.
Dos versiones
Pues bien, hoy queremos poner las dos versiones sobre la mesa. Lo hacemos con dos trabajadores, Laura y Miguel, que uno está a favor de este sistema y otro no. Las conclusiones las tienes que sacar tú.
Laura: ¿Buena idea? Para nada. A mí me suena a control excesivo. ¿Qué pasó con la confianza en los empleados? Me parece que eso nos trata como si fuéramos niños que necesitan vigilancia constante.
Miguel: No lo veo así. El registro de jornada es una herramienta de protección para los trabajadores. La ley obliga a registrar la jornada precisamente para evitar abusos laborales. ¿Cuántas veces hemos salido tarde y eso no ha quedado reflejado?
Y es que esto es así. Laura piensa que no todos tenemos un horario tan rígido. “Yo, por ejemplo, tengo tareas que a veces hago desde casa por la noche o respondo correos el fin de semana. ¿Cómo se registra eso? No todo el trabajo se mide por horas en una oficina”, explica.
Para Miguel, precisamente por eso, es un sistema digital puede ser flexible. “No tiene por qué ser un reloj de fichaje físico. Puede adaptarse al teletrabajo, a los horarios variables, y seguir cumpliendo la ley. El problema es que, sin registro, todo queda a interpretación.”
Laura apuesta más por un enfoque que debería ser más de confianza y objetivos. Medir por resultados, no por minutos. Un sistema así puede fomentar el presentismo: gente que “ficha” pero no trabaja realmente.
Pues bien, después de hablar con expertos, contestamos tanto a Laura como a Miguel. Aunque es obligatorio en general, hay algunas peculiaridades en ciertos sectores o tipos de empleados (como altos directivos), donde no siempre se aplica del mismo modo.
Sanciones
El registro no implica controlar la productividad, sino simplemente el tiempo efectivo de trabajo.
Y ojo, porque como apuntaba Miguel, la Inspección de Trabajo puede sancionar a la empresa. Las consecuencias pueden ser de multas de entre 751 € y 7.500 € por infracción grave. En caso de reclamaciones de horas extra, la empresa puede tener que pagar atrasos con recargos y cotizaciones a la Seguridad Social.
Por lo tanto, nosotros creemos que esta herramienta, como suele ocurrir en todas las cosas, si se usa con cabeza es muy importante para el buen hacer de una empresa. Y lo es tanto para los empresarios como para los trabajadores, ahora bien, tenemos que poner un poco de cada parte para poder hacerla mejor.
Y tú, ¿vas con la opinión de Miguel o con la de Laura? Se admiten opiniones.