Todo lo que no sabes sobre Ley de Startups

Hoy vamos a hablar sobre la Ley de Startups. Sé que puede sonar como un rollo legal, ¡pero creedme! Esta…

La limpieza con ultrasonidos, una tecnología que irrumpe en la industria.

Con frecuencia, al montar o reparar un motor es necesario limpiar las piezas en profundidad para eliminar restos de grasa, polvo y suciedad. De esta forma se consigue que el motor funcione de una manera eficiente. El empleo de ultrasonidos ha venido a revolucionar este paso. Se utiliza sobre todo en limpieza de piezas precisas y delicadas.

Muchas cadenas de montaje y talleres de reparación cuentan con lavadoras de piezas. Son diferentes a las lavadoras de ropa que utilizamos en casa. Se trata de máquinas y circuitos mecanizados que limpian y secan las piezas antes del montaje.

El blog para la industria Regiscompte nos cuenta que el tratamiento comienza colocando las piezas en una cesta metálica, que posteriormente se sumerge en un líquido limpiador. Las piezas pasan antes por una etapa de pretratamiento. Bien se rocían con una solución desengrasante o se les introduce en una gaveta con disolvente A continuación pasan por el lavado principal. La cesta rota y se mueve como en cualquier lavadora automática. Utilizando durante el lavado soluciones acuosas con detergente o productos químicos específicos.

Terminado el lavado se procede a aclarar las piezas. Finalmente, estas se secan en una estación en la que se insufla aire caliente o aire a presión.

Desde la empresa Iberkleen, una empresa burgalesa que fabrica e instala lavadoras de piezas para la industria, nos cuentan que el lavado con ultrasonidos es ligeramente diferente. Con él se consigue una limpieza profunda, rápida y segura. Se respetan las piezas más delicadas y se actúa sobre partes de los engranajes inaccesibles.

En las lavadoras de piezas por ultrasonidos también se utilizan líquidos limpiadores, solo que en este caso, la máquina emite una serie de ondas ultrasónicas que forman unas burbujas que implosionan al entrar en contacto con la pieza, liberando toda su energía.

Ramas de la industria donde se utiliza la limpieza con ultrasonidos.

Aunque este sistema de limpieza es relativamente novedoso, ya se utiliza con frecuencia en una amplia gama de ramas industriales. Estas son algunas de las más destacadas:

  • Industria de la automoción. Los motores de los vehículos actuales se fabrican con piezas de alta precisión. De esta forma se obtienen motores eficientes, que reducen el consumo de combustible a altas revoluciones. Con ello, además, se logra que el motor sea más duradero. Piezas como los carburadores, los inyectores o las bujías deben estar perfectamente limpias antes de montarlas en el motor.
  • Industria electrónica. Los aparatos electrónicos funcionan con placas de circuitos integrados. No somos conscientes de lo sensibles que son estas piezas a la suciedad. Algo tan sencillo como el mando a distancia de una puerta de garaje, puede dejar de funcionar solo porque el circuito se halla ensuciado con polvo o grasa. Estamos hablando de piezas especialmente sensibles.
  • Joyería. La limpieza en profundidad de los materiales es un paso imprescindible en la fabricación y reparación de joyas. Una partícula exterior puede rallar el metal o la piedra preciosa durante el proceso de pulido, echando a perder la joya.
  • Relojería. La relojería tradicional se basa en mecanismos mecánicos de alta precisión. Cada pieza que forma sus complejos engranajes debe estar libre de cualquier contaminación externa, ya que esta puede interferir en la medición precisa del tiempo.
  • Industria médica. La limpieza por ultrasonidos se está utilizando en la actualidad en la desinfección profunda de instrumentos quirúrgicos, así como en la fabricación de prótesis.

Cómo funciona.

Generalmente, un limpiador ultrasónico emite ultrasonidos con una frecuencia de entre 15 y 400 kHz. Al entrar en contacto con la solución acuosa del tanque de lavado, crea unas burbujas que concentran todo su poder desengrasante y descontaminador.

Estos son los pasos que siguen:

  1. Generación de ultrasonidos: La lavadora está equipada con un transductor ultrasónico, que convierte la energía eléctrica en ondas sonoras de alta frecuencia. Este transductor está conectado a un generador que suministra la energía necesaria para su funcionamiento.
  2. Transmisión a través del líquido: Las ondas ultrasónicas generadas por el transductor se transmiten a través de un líquido limpiador (generalmente una solución acuosa con detergentes o disolventes específicos). La cuba de la lavadora contiene el líquido en el que se sumergen las piezas.
  3. Cavitación: Las ondas ultrasónicas provocan un fenómeno llamado cavitación. Este proceso implica la formación y colapso rápido de pequeñas burbujas de vacío en el líquido. Cuando estas burbujas implosionan, generan micro-chorros y ondas de choque que impactan contra la superficie de las piezas, desprendiendo y eliminando aceites, grasas, polvo, óxidos y otras impurezas.
  4. Limpieza precisa: La cavitación produce una acción de limpieza minuciosa, capaz de alcanzar áreas difíciles como orificios pequeños, ranuras y recovecos que son inaccesibles con métodos de limpieza tradicionales.
  5. Ciclo de Limpieza: El proceso de limpieza puede durar desde unos pocos minutos hasta varias horas, dependiendo del tipo de pieza, el grado de suciedad y el tipo de contaminantes. La temperatura del líquido debe ser controlada para mejorar la eficacia de la limpieza.

Ventajas de la limpieza por ultrasonidos.

Como es lógico, la limpieza por ultrasonidos se está imponiendo en el sector de la industria debido a que ofrece importantes ventajas frente a otros métodos. Estos son algunos de sus beneficios.

  1. Eficiencia y reducción del tiempo de limpieza: Con los ultrasonidos se limpian múltiples piezas simultáneamente, en menos tiempo. La cavitación asegura que las zonas de difícil acceso sean limpiadas a fondo en pocos minutos. Otros métodos como la limpieza manual o con chorro de arena requieren más tiempo y esfuerzo, y pueden necesitar atención individualizada para cada pieza.
  2. Limpieza profunda: Como hemos dicho antes, este sistema alcanza áreas complejas, como pequeños agujeros y ranuras, proporcionando una limpieza profunda y uniforme. Otros tipos de lavadoras de piezas no siempre logran penetrar en todas las cavidades, dejando residuos.
  3. Menor manipulación manual: Las lavadoras por ultrasonidos minimizan la necesidad de manipular manualmente las piezas, reduciendo el riesgo de daños y la exposición de los trabajadores a productos químicos.
  4. Menor consumo de productos químicos: La eficacia de la cavitación posibilita que se utilicen líquidos de limpieza menos agresivos y con una menor presencia de compuestos químicos.
  5. Menos impacto medioambiental: Al usar menos productos químicos y energía, el impacto sobre el medioambiental es menor. La posibilidad de reciclar las soluciones de limpieza reduce la contaminación. Esto contrasta con otros sistemas de limpieza industrial que emplean grandes cantidades de agentes químicos que deben ser tratados en su recogida, convenientemente.
  6. Reducción de costes: Aunque la inversión inicial en estos equipos puede ser mayor, los costes operativos son menores a largo plazo. Esto se debe a la eficiencia de la cavitación y a la reducción en el uso de productos químicos y mano de obra. Otros métodos como la limpieza con chorro de arena pueden tener costes continuos altos debido al consumo constante de materiales y a la necesidad de un equipo de protección adicional.
  7. Versatilidad. Una de las ventajas que tiene este sistema es que pueden limpiar una amplia gama de materiales y eliminar diferentes tipos de contaminantes, desde aceites y grasas hasta partículas microscópicas. En la actualidad se utiliza sobre todo para la limpieza de piezas delicadas, pero se trata de una tecnología apta para todo tipo de materiales. A diferencia de otros métodos que están limitados a tipos específicos de contaminantes o materiales.

La importancia de la precisión.

Una de las razones que ha impulsado el desarrollo de los sistemas de limpieza en la industria es la precisión de los equipos.

Esto lo podemos apreciar en los aparatos electrónicos, compuestos en gran parte por placas de circuitos integrados y por microchips. En estos microcircuitos eléctricos, la presencia de una partícula externa puede producir interferencias, obstaculizando el funcionamiento normal del dispositivo.

Las tarjetas electrónicas son cables, insertados en una placa de plástico,  fabricados con metales como el estaño. La oxidación de un segmento microscópico puede motivar la inutilidad del circuito.

Hoy los componentes electrónicos los podemos encontrar en gran parte de las máquinas y dispositivos que utilizamos a diario. Ya no solo en el móvil o el ordenador. Nuestro coche, la lavadora automática, la televisión y hasta la aspiradora tienen componentes electrónicos.

Son componentes específicos y caros de fabricar. Tanto es así, que si se te estropea la lavadora automática, es posible que el técnico te indique que tiene que pedir la pieza al fabricante. Esta pieza puede salir más cara que el trabajo del especialista.

Hoy las industrias invierten millones de euros en diseñar piezas de alta precisión. No pueden desperdiciar toda esa inversión arriesgándose a que la pieza fabricada esté sucia o contaminada.

Pensemos en un reloj. Un sistema mecánico de precisión del que hemos hablado antes. Una partícula de arena que se introduzca en el engranaje puede hacer que las piezas no rueden adecuadamente. Haciendo que el reloj se retrase o se pare.

En los aparatos y máquinas actuales, donde la precisión es un elemento fundamental, la limpieza de las piezas pasa a ser un asunto clave. La limpieza con ultrasonidos ha mejorado el proceso.