La importancia de una buena web corporativa

Las webs corporativas dejaron de ser un escaparate bonito y ahora son algo bastante más serio: estamos ante la carta de presentación de la empresa, puesto que son el centro de información y a veces el eje sobre el que llega a girar la relación con los clientes, proveedores y los potenciales empleados.

La web corporativa como punto de entrada

Para muchas personas, el primer contacto con una empresa ya no es un anuncio, ni una llamada, ni una visita física; es una búsqueda en el móvil. Este momento suele acabar en la página web. Si se quiere algo que sea claro, actualizado y de sencilla navegación, la relación comienza con un buen pie. Cuando lo que aparece es confuso, anticuado o no carga bien, el interés se va por la ventana.

La web corporativa es, por tanto:

  • El sitio donde se va a confirmar quién es la empresa y qué hará.
  • Un espacio en el que se mostrará su forma de trabajar y los valores que tiene.
  • Un punto de información práctica.

Si pensamos en la web en estos términos, ayuda a que evitemos que se convierta en un mero folleto digital sin utilidad real.

¿Qué es lo que diferencia una web de empresa de un sitio web cualquiera?

Pese a que todas las páginas en Internet comparten una serie de bases, una web corporativa tiene una serie de rasgos propios:

  • Se liga a una empresa en concreto, con la historia, el equipo y las responsabilidades.
  • No solo vende productos o servicios, también se dedica a construir confianza.
  • Debe funcionar como un núcleo al que se apuntan otras presencias en el plano digital (redes sociales, anuncios y campañas).

Todo esto tiene una serie de consecuencias a nivel práctico. Una empresa no se puede permitir que su sitio web parezca algo improvisado o que dé una imagen que sea contradictoria con el resto de su comunicación. Pensemos que la coherencia visual y del mensaje es algo que es fundamental. Todo esto es algo que se tiene en consideración en las actuales páginas que se realizan por parte de los profesionales. No estamos como a principios del siglo XXI, unos años en los que prácticamente valía todo.

Elementos básicos que no deben faltar

Pese a que cada sector tiene una serie de particularidades, existen algunos bloques que casi siempre son necesarios en una web corporativa moderna.

Quiénes somos (de verdad)

No hablamos de que se ponga, como nos comentan desde Strike Comunicación desde su experiencia profesional, el típico párrafo genérico, puesto que la sección sobre nosotros o similar, es el sitio para explicar:

  • Historia breve de la empresa
  • ¿Qué es lo que hace hoy y en qué se diferencia?
  • Los valores que van a guiar su manera de trabajar.

Cuando todo esto se hace bien, lo que hace es ayudar a que el visitante pueda entender si se encuentra ante una gran empresa, una pyme cercana, una startup innovadora y qué es lo que puede esperar de ella.

¿Qué ofrecemos?

En este sentido, el verdadero reto será el de que se ordene la información sin abrumar:

  • Descripción clara de productos o servicios
  • Agrupar por categorías de cara a que el usuario pueda encontrar lo que busque sin perderse
  • Explicaciones sencillas, que estén orientadas a beneficios, no solamente a listas técnicas.

Recordemos que una buena web corporativa logra que alguien que entre por primera vez se haga una idea muy precisa de si la empresa va a dar respuesta a sus necesidades.

Cómo contactar y dónde estamos

Estamos ante algo que suena básico, pero existen webs donde encontrar un teléfono o un correo que cuesta bastante más de lo que debería ser. En el caso de esta sección de contacto, tiene que ser:

  • Visible desde cualquier zona de la página web.
  • Deberá ser sencilla, con formularios que no sean complejos.
  • En el caso de que tenga sentido, deberá venir acompañada de mapa, horarios y formas alternativas de contacto (puede ser WhatsApp corporativo, chat, etc).

En el momento en que la web habilite dicha parte, se va a reducir la frustración por parte del usuario y aumentará la probabilidad de que la visita termine siendo una conversación real.

Noticias, blog o contenido actualizado

Todas las empresas no precisan de contar con un blog, pero sí que es conveniente mostrar cierto pulso:

  • Actualizaciones sobre los proyectos, novedades o cambios importantes.
  • Artículos divulgativos que muestren conocimiento sobre el sector.
  • Historias de clientes o casos de éxito.

Todo este contenido da vida a la propia web y así evita que pueda parecer congelada en el tiempo. De igual forma, colabora a que la empresa se posicione como un referente en su campo.

Experiencia de usuario: más que diseño bonito

Si hablamos de las nuevas tecnologías, cuando se habla de páginas corporativas, lo que hace es obligar a ir más allá del aspecto visual. La experiencia de usuario, también llamada UX es un factor importante.

Algunos puntos clave:

Claridad en la navegación

Los menús simples, rutas que sean lógicas y la posibilidad de volver atrás sin perderse. El usuario no debe tener que pensar mucho para poder encontrar lo que esté buscando.

Adaptación a móviles

Muchas visitas acostumbran a llegar desde los teléfonos. Una web que solo se vea bien en la pantalla grande lo que hace es perder oportunidades. El diseño se debe poder adaptar, con unos textos que sean legibles y botones manejables en pantallas pequeñas.

Velocidad de carga

Cuando la página tarde más de lo razonable en cargar, lo que ocurre es que la gente se termina marchando. Si se optimizan las imágenes y se evitan recursos pesados que no son necesarios y se cuida el rendimiento técnico, son tareas invisibles, pero al mismo tiempo vitales.

Accesibilidad

Hay que pensar que hay personas que tienen diferentes capacidades a nivel visual, auditivo y motor. Hay contrastes suficientes, textos claros, estructura ordenada y alternativas a contenido que es puramente visual y que ayuda a que cada vez más gente pueda utilizar la web sin que haya más barreras.

Una experiencia atractiva de usuario no se nota en forma de “¡Qué UX tan magnífico!”, pero sí en lo fácil con la que alguien accede, entiende y actúa.

Contenido: Hablar como persona, no como folleto.

Bastantes webs corporativas tienen un problema que no es la tecnología, sino el tono que se utiliza. El lenguaje nos puede sonar lejano, repleto de frases hechas, sin conexión con quien esté al otro lado de la pantalla.

Al escribir para una web de empresa, conviene:

  • Utilizar frases directas y claras, sin que se usen tecnicismos innecesarios.
  • Explicar conceptos complejos con ejemplos sencillos.
  • Evitar que se exagere de manera constante y promesas que sean grandilocuentes.
  • Hablar desde la realidad: qué es lo que se hará, cómo y para quién.

Ese tono natural ayuda a que el visitante sienta que detrás del sitio web se encuentran personas, no solamente una fachada corporativa.

La web como centro de la presencia digital

Actualmente, la mayoría de las empresas están en las redes sociales, apareciendo en los buscadores y, en algunos casos, contarán con apps propias. La web corporativa debe ser el punto en el que todo esto se ordene. Por todo esto, es vital que el lenguaje y la uniformidad sean una constante. Lo lógico es tener tanto la web como las redes debidamente actualizadas. El que no sea así puede hacer que las personas puedan tener dudas sobre el negocio.

Esto implica:

  • Se deben integrar enlaces claros a las redes sociales, pero sin que la web dependa de estas.
  • Recoger información importante de campañas.
  • Valdrán como base estable en la que la información de importancia debe actualizarse y mantenerse, pese a que otras plataformas cambien con una mayor rapidez.
  • Hay que pensar en la web como una casa digital, lo que es de gran ayuda para poder construir una presencia tecnológica de mayor solidez.

Seguridad y confianza

Estamos viviendo una época en la que la gente cada vez es más consciente de la importancia de los datos y en la que la seguridad y la transparencia cuentan bastante.

En una página corporativa:

  • La utilización de conexiones seguras es una obligación básica.
  • Las políticas de privacidad y cookies tienen que ser de fácil acceso y escritas en un lenguaje comprensible.
  • Los formularios y áreas de registro tienen que explicar qué se hará con la información que ofrece el usuario.
  • No se trata de cumplir las normas, sino de mostrar el debido respeto por los que visiten la web. Esta confianza se traslada luego a la propia relación comercial.

Si se atiende a todo esto, seguro que el sitio web corporativo será todo un éxito y servirá para ser la mejor carta de presentación para la empresa. Pensemos que en las relaciones comerciales sigue siendo vital el poder confiar en las personas con las que realicemos negocios. Cuando no se piensa de este modo y se ofrece un servicio de dudosa fiabilidad o que no transmite seguridad, los potenciales clientes acaban por hacérselo saber a la compañía. Su silencio o la reducción de los ingresos son los que hablarán por ellos.